 |
|
 |
|
MI PERRO...¿MI NIÑO?
Por: Mayra Cabrera |
| |
|
|
|
| |
¿Qué es la antropomorfización?
Por qué no es sano humanizar a las mascotas
Entonces, ¿qué debo esperar de mi mascota? |
|
Existen muchas personas que afirman tener una relación tan estrecha con su mascota que es común que le digan mi niño (a), mi chiquito (a), mi bebé o incluso, se refieran a su
amigo animal como mi hijo (a).
Este artículo no está escrito con el afán de herir susceptibilidades, sino de hacernos reflexionar acerca del trato que les damos a nuestras mascotas, los errores que llegamos a cometer en aras del cariño e incluso el
posible daño que podemos llegar a causarles.
Aunque es cierto que podemos llegar a tener un vínculo tan estrecho con nuestras mascotas que tenemos una relación tal que incluso rebase la amistad o contacto que tengamos con aquellos que nos rodean, hay que analizar
los factores alrededor de esto.
El cuestionario que a continuación presentamos pretende esto. Entonces, amigo lector, léalo con privacidad y sea sincero al afirmar o negar cada punto. |
| |
|
|
|
| |
|
|
1. ¿Nos cuesta trabajo llevarnos bien o comunicarnos con otras personas
(compañeros de estudios o trabajo, familiares, pareja o amigos)? |
| |
|
|
2. ¿Estamos tan decepcionados de la gente que sentimos que solamente los animales merecen nuestro respeto? |
| |
|
|
3. Como no tenemos hijos (porque nos acabamos de casar, porque lo hemos postergado o incluso porque no podemos tenerlos), hemos decidido tener un hijito animal (a ambos nos encantan los animales) |
| |
|
|
4. ¿Tratamos de vestir a nuestra mascota de forma tal que parezca una personita o quizá la llamamos de apodos cariñosos que no empleamos con nadie más (hijos o pareja)? |
| |
|
|
5. ¿Celebramos los aniversarios de nuestra mascota (día de nacimiento, fecha de muda de dientes, cuando conoció a otros miembros de la familia, primer camada, primer novio (a), etc.? |
| |
|
|
6. ¿Sentamos a la mesa a nuestra mascota (tiene incluso su lugar especial)? |
| |
|
|
7. ¿Nos dirigimos a nuestra mascota de la misma manera que hablamos a otras personas (sea en tono de halago, reproche o explicación), o incluso utilizando frases más elaboradas y detalladas? |
| |
|
|
8. ¿Buscamos que los demás le den la misma aceptación y trato que nosotros mismos le brindamos a nuestra mascota? |
| |
|
|
9. ¿Gastamos más en prendas, juguetes, bocadillos especiales para nuestra mascota que en artículos para nosotros mismos (o para nuestra familia)? |
| |
|
|
10. ¿Le damos de comer lo mismo que nosotros comemos (no sobras) porque consideramos que el alimento comercial para animales afecta su paladar? |
| |
|
|
11. ¿Es nuestra mascota nuestro hijito y les decimos a nuestros familiares y amigos que ellos son los tíos, hermanos, abuelos o padrinos de nuestro animalito? |
| |
|
|
12. En suma, ¿creemos que nadie más nos acepta o comprende que nuestra mascota? |
| |
|
|
|
| |
|
|
Si hemos dicho sí al menos a cinco de los puntos anteriores, significa que tenemos algunos problemas para relacionarnos con los demás y que, además, estamos antropomorfizando a nuestra mascota. |
| |
|
|
|
| |
|
|
¿Qué es la antropomorfización?
En este caso, es cuando le damos a un animal las características propias de una persona. Significaría también que estamos humanizando de una manera no sana a una mascota.
Debemos entender que aún cuando un animalito sea tan especial que le tengamos un afecto y apego totalmente diferente al que tendríamos con una persona, no debemos olvidar que es un animal. Y decimos que es un animal no en el sentido despectivo u ofensivo, sino simplemente defendiendo su animalidad, sus instintos, sus características y el respeto que debemos tenerle.
Aunque es cierto que como humanos somos también animales (en el sentido real y figurado, si así lo prefiere), somos los únicos que tenemos el don del habla y del pensamiento abstracto, los únicos seres en este mundo capaces de diseñar, manejar e inventar herramientas y maquinaria compleja, de crear la ciencia, las bellas artes, el deporte y las reglas que rigen nuestro abstracto mundo. Somos en sí, complejos. Los animales, en cambio, son mucho más simples; sensibles e inteligentes sin duda, pero sin ninguna de las complicaciones o sofisticamientos que posee la rutinaria vida de un humano, trátese de alguien que vive en una ciudad cosmopolita o aquella persona que vive en una tribu apartada, pero que aún así está formada por complejos rituales y patrones de conducta diferentes a los de los animales.
Las mascotas, por ejemplo, suelen (y deben) ser animales que llevan miles de años conviviendo con los humanos. Están domesticadas, son fieles, nobles y cariñosas, así que no es raro que sintamos un afecto entrañable y especial hacia ellas. Aunque muchas veces nos sorprendamos por ciertos rasgos o actitudes particulares (la forma en que nos miran, la sensibilidad que poseen ante nuestros estados de ánimo, la atención que nos dan, la manera en que nos cuidan, o nos escuchan, etc.), no debemos olvidar nunca que no se tratan de personas pequeñitas.
Explico por qué:
Al margen del estrecho vínculo que tenemos con nuestras mascotas y de sus características especiales, no hay que dejar a un lado que son seres con instintos bien arraigados: en lo más profundo de su cerebro existe aún el animal que defenderá a toda costa su territorio o su comida, está el animal que si no está esterilizado buscará aparearse (sangrará si es hembra, marcará territorio con orina si es macho), está el animal que defenderá a sus crías de cualquier ser, está el animal que hurga entre las plantas y hace hoyos en los jardines, está el animal que perseguirá seres más pequeños que él para cazarlos. También está el animal que rasguña, ladra, aúlla, gruñe, resopla, salta o muerde, ya sea para defenderse o para comunicar que siente hambre, dolor, frío, contento. Haciendo hincapié en esto último, por mucho que lo queramos, nuestras mascotas no hablarán en nuestra lengua para comunicarse.
Aunque sería genial poder hablar de tú a tú con nuestras mascotas, esto no ocurre en la realidad y es así que tenemos que conformarnos con entender su lenguaje animal, el cual consiste en sonidos, miradas y movimientos corporales.
Indice |
| |
|
|
|
| |
|
|
Por qué no es sano humanizar a las mascotas
En el cuestionario anterior se mencionaba que hay quienes le festejan el cumpleaños a sus mascotas, con invitados animales, pastel, gorritos, platitos y accesorios de fiesta. No es que esto sea malo en sí, sino que debemos entender que nuestra mascota estará contenta porque estamos contentos, le gustará comer golosinas especiales que normalmente no come, pero jamás entenderá ese extraño rito humano en que las personas festejan un año más de vida en compañía de sus seres queridos. Y aquí puede venir el riesgo: no esperemos, por favor que nuestra mascota se quede sentada, quieta y esperando a que terminemos de cantar Las Mañanitas sin que devore lo que tiene enfrente (si es que espera, es porque la hemos entrenado para que se detenga cuando lo indicamos), no esperemos tampoco que abra sus regalos o que abrace a los invitados o que incluso llegue a pelear con ellos por incompatibilidad de caracteres. Quizá justifiquemos estas actitudes pensando en que son niños y que así se comportan los niños. No son niños, repito, son animales en el sentido más sano de la palabra. A excepción de lo que ocurre en caricaturas y algunas películas, a los animales no les afecta el no tener una fiesta de cumpleaños. Pero ojo: así como aquella persona diga que su mascota es un niño, igualmente la puede castigar como tal por no saber comportarse delante de sus invitados: puede entonces encerrarla, dejarla sin cenar o incluso golpearla por no tener educación. Y recordemos que el término educación y buenos modales es algo inventado por los humanos y practicado por los mismos.
Existen también aquellas personas que parecieran odiar al resto de la humanidad o que por lo menos están tan decepcionadas por los errores humanos (discriminación, guerras, tortura, desconfianza, odio, contaminación, experimentación, indiferencia, banalidad, crimen, etc.), que se refugian por entero en los animales. No es que esto sea también malo, sino que estas personas deben entender que aún con todas las fallas y atrocidades que la humanidad ha cometido siglo tras siglo, existen también muchísimas personas cuyos estándares de nobleza, amor, consideración, preocupación por el mundo, por su humanidad en sí, que nos hacen ver una y otra vez que no todo está perdido: que la magia, la esperanza y la bondad existen. Está en nosotros mismos el cambiar y ser buenos con quienes nos rodean y con nuestro entorno, abarcando a las personas, no sólo a la naturaleza y a los animales: el cambio comienza por uno mismo y así se expande hacia los demás. De lo contrario, nos amargaremos tanto que llegará el momento en que nos convirtamos en aquellos que rechazamos y seremos deshonestos y crueles para con nuestros amigos animales.
En el cuestionario se hablaba también de aquellas parejas que no tienen hijos (por razones varias) y que deciden hacerse de una mascota y tratarla como a un niño. Desafortunadamente un gran porcentaje de estas parejas se deshacen de su hasta entonces adorada mascota cuando finalmente tienen un hijo humano. No se vale el tener una mascota para ensayar con ella: una mascota debe ser parte de la familia mientras dure su existencia. O hay casos en que, después del primer arrebato de entusiasmo, en que la pareja lleva a su hijito animal para todos lados, poco a poco descubren con desencanto que su mascota posee instintos y necesidades un tanto o bastante diferentes a las de un niño, por lo que terminan de cansarse de ese ser peludo y optan por regalarlo o abandonarlo. Los animales son animales desde que nacen hasta que mueren: primero debemos educarnos a nosotros mismos y comprender sus actitudes y necesidades, debemos quererlos y atenderlos, por supuesto, pero nunca abandonarlos o descuidarlos cuando tengamos un hijo o simplemente porque ya no cumple nuestras expectativas.
Indice |
| |
|
|
|
| |
|
|
Entonces, ¿qué debo esperar de mi mascota?
Volviendo a este asunto de las expectativas, está la realidad que debemos tener presente todos aquellos que poseamos (o deseemos adquirir), una mascota:
- Una mascota tiene un pelaje natural que le sirve de abrigo y sólo
en climas extremos (frío o lluvia) necesitará de un aditamento
especial (abrigo, gorra o impermeable). Este pelaje natural es su ropa, por
lo que no necesita ser ridiculizada con vestidos, trajes de etiqueta o ropa
interior.
- Una mascota es incapaz de articular un lenguaje como el nuestro: se
expresa mediante gruñidos, ladridos, maullidos, sonidos varios y movimientos
de su cuerpo. Por favor, no utilicemos largos discursos o explicaciones para
regañarla o decirle que se porte bien. Los animales necesitan comandos
cortos y directos para obedecer: si actúan con miedo o atención,
es porque se fijan más en nuestro tono de voz, estado de ánimo
y movimientos corporales.
- Una mascota no es sucia ni lasciva: si es hembra
y está en su periodo de celo, tendrá un sangrado (igual que
las mujeres), si es macho tratará de montar a sus dueños o a
los cojines de la sala. Estas son actitudes totalmente naturales ya que sólo
obedecen a sus cuerpos. Para evitar estos episodios, acuda con su médico
veterinario y esterilice a su mascota.
- Una mascota siempre será un animal noble e inteligente, pero
con instintos depredatorios, de defensa de su territorio o alimento, de sentir
temor, de ladrar, maullar o gruñir para expresar emociones o malestares.
- No tiene ningún caso que lleve a su mascota a la mejor estética,
le compre la marca más cara de alimento (o que le dé incluso
alimento gourmet), la vista y peine primorosamente, la deje dormir en la cama
o incluso sentarse a la mesa si cuando tenga sus propios hijos o su mascota
no presente buenos modales termine por descuidarla o se deshaga
de ella.
- Ud.
puede llamar a su mascota con los apodos cariñosos que quiera, pero
sea sensible también con aquellos que lo rodean: a su hijo, pareja
o ser querido se entristecerá, enojará o se sentirá menos
si nota que usted trata con más cariño, consideración
o atención a su mascota que a él (ella) mismo (a), aparte de
que podrían tratar mal a su mascota. No haga a un lado a su familia
y demuéstreles cariño y atención.
- Una mascota también puede ser más que un animal de compañía:
puede ser un amigo. Al igual que los amigos, es diferente a todos y tiene
una personalidad propia, escucha, atiende y nos cuida y reconforta. Nos acompaña
y no nos defrauda nunca. Sobre todo, nos acepta sin condiciones ni reservas.
Aceptémoslo también con todas sus cualidades y limitaciones
animalunas.
Indice |
| |
|
|
|
| |
Para cualquier ayuda o asesoría, por favor consulte los artículos de nuestra página o escriba al correo contacto@alrescate.org |
| |
|
|
|
| |
CAESPA A.C., Derechos Reservados, prohibida su reproducción total o parcial sin autorización. |