MASCOTAS + EMBARAZO = ¿Daño al bebé?
Por: Mayra Cabrera

       
  • ¿Qué es la asepsia?

• ¿Qué enfermedades puedo contraer?

• La cultura de la Prevención

• Trato con nuestras mascotas

• ¿Qué hay de las enfermedades respiratorias?

• Las alergias

• Si no es mi mascota, ¿cómo puedo protegerme de los alergenos?

• Mascotas + Embarazo = familias felices
 

La historia es, por desgracia, muy común: una mujer decide embarazarse (o ya lo está) y su médico le recomienda que no tenga ningún contacto con animales, es más, si tiene mascotas (en especial gatos), deberá deshacerse de ellas.

El ginecólogo o neonatólogo le explicará entonces sobre los potenciales peligros que entraña un animal: puede transmitir enfermedades que podrían, incluso, provocar malformaciones al bebé por nacer. Esta misma prohibición será reforzada al comentarlo con familia y amigos: muchos de ellos le recomendarán que se deshaga de sus mascotas. Curiosamente casi nadie se ofrecerá a cuidar de estos animales de compañía mientras dura el embarazo, como si ahora fueran portadores de las enfermedades más terribles del mundo.

No es raro encontrarnos, tanto en foros animalistas como éste como en foros sobre salud y embarazo, mensajes de mujeres preocupadas (o de sus mismas parejas), preguntando si es necesario el desterrar a sus amigos animales (bajo el riesgo de causarle un daño grave al bebé) o incluso tratando de buscarles hogares con la premisa de “estoy embarazada y mi médico me prohibió que tenga mascotas”.

     
     

¿Qué es la asepsia?

Desgraciadamente pareciera que viviéramos en el siglo antepasado, cuando se desconocía casi por completo el hecho de que la higiene y la limpieza eran la clave para prevenir enfermedades e infecciones. Era entonces, en el siglo XIX (y anteriores) cuando una mujer parturienta o una persona sometida a cirugía podía morir fácilmente en un hospital. Fue Louis Pasteur (1822-1895) quien aparte de crear el método conocido como pasteurización y de desarrollar la vacuna contra la rabia, revolucionó la medicina tradicional hasta llevarla a ser medicina científica: introdujo el concepto de asepsia (asepsia: ausencia de microorganismos potencialmente patógenos), la cual consistía en tener las precauciones necesarias (limpieza, esterilización e higiene) para detener las epidemias, gracias a lo cual empezaron a desaparecer de Europa enfermedades tales como la difteria y el tifus. Joseph Lister (1872-1912), seguidor de las teorías de Pasteur, fue quien estableció medidas básicas de antisepsia (antisepsia: se refiere a aquellos métodos que preservan de la infección, destruyendo a los microbios), principalmente en hospitales (antes del s. XX la mortalidad era del 45% y descendió hasta un 15%). Actualmente el método antiséptico de Lister se emplea en las salas operatorias de todo el mundo.

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¿Qué enfermedades puedo contraer?

Antes que otra cosa, debemos recalcar que durante el embarazo, no sólo es posible enfermarse por estar en contacto con las heces de un animal. Una mujer embarazada puede también enfermarse (y por ende, también al bebé), al no tener cuidado en preparar los alimentos o al ingerir alimentos contaminados. Pero esto puede ser evitado si tomamos las precauciones necesarias para evitar enfermedades tales como la listeriosis, la toxoplasmosis y la salmonelosis

Listeriosis, causada por la bacteria Listeria, es una infección poco frecuente (que puede afectar a 1 de cada 20.000 embarazos) que causa una enfermedad parecida a una gripe, y, sin embargo, puede ser la causante de abortos o enfermedades graves en bebés. Se encuentra en la moldura sazonada de los quesos blandos, en los quesos azules, en el paté, en las comidas cocinadas y enfriadas, y en las carnes de aves congeladas (supermercados).

Toxoplasmosis es también muy rara (afecta a 1 de cada 50.000 embarazos), causada por un organismo, el Toxoplasma gondii, que se encuentra en las carnes crudas y excrementos de gato, y puede causar malformaciones en fetos o incluso abortos si la infección se produce durante los tres primeros meses de embarazo. Es importante indicar que es frecuente que estemos inmunizados contra esta enfermedad tras haberla padecido anteriormente sin ser conscientes de ello, por lo que esta enfermedad es rara en personas con un sistema inmune fortalecido.

Salmonelosis (causada por la bacteria Salmonela) es una causa frecuente de infección alimentaria asociada con la carne de ave cruda y carnes y huevos crudos o mal cocidos. Aunque la salmonelosis no es una enfermedad que pueda pasar a su bebé, es aconsejable evitar la infección durante el embarazo.

Enfermedad del arañazo del gato.
Es causada por una bacteria llamada Bartonella henselae y los síntomas van desde la fiebre, pérdida de peso, dolor muscular, erupciones cutáneas y problemas linfáticos. Lo importante aquí es que teniendo medidas correctas de higiene y desinfectando de inmediato el área rasguñada (lavar perfectamente con agua y jabón, aplicar un desinfectante con base de yodo, por ejemplo), el riesgo de enfermar es mínimo.

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La cultura de la Prevención

Como se ha mencionado arriba, las enfermedades infecciosas pueden ser contraídas principalmente por no tener cuidado o higiene al preparar alimentos. Por supuesto, se debe también tener especial atención al comer fuera de casa y evitar puestos callejeros o de dudosa higiene.

  • Lave siempre sus manos antes y después de la preparación de los alimentos.
  • Use tablas separadas para preparar las carnes crudas, carnes de aves y verduras. Tome en cuenta que las tablas de madera son más propicias para albergar restos de carne y sangre entre las coarteaduras y vetas, por lo que es preferible utilizar una tabla de plástico.
  • Utilizando un cepillo para este fin, lave las tablas y los cuchillos. Lave perfectamente sus manos después de la preparación de carnes crudas. Si lo prefiere, existen en el supermercado jabones especiales antibacteriales.
  • Asegúrese que la carne cruda no entre en contacto con otros alimentos (frutas, legumbres, quesos, etc.) mientras se cocina. Tenga cuidado en especial con la carne de pollo: no la mantenga mucho rato a la intemperie, ya que las bacterias se multiplican con rapidez.
  • Almacene la carne cruda cubierta en la parte baja del refrigerador, separada de los alimentos cocinados. No la deje ahí por más de un par de días.
  • Si le sobró carne o no piensa consumirla de inmediato, congélela en piezas en un recipiente tapado.
  • Descongele perfectamente la carne congelada antes de cocinarla.
  • Cocine perfectamente los alimentos. Utilice de preferencia una olla de presión.
  • Cuando recaliente los alimentos asegúrese que hierven completamente al menos unos diez minutos.
  • No consuma alimentos que ya hayan caducado: verifique siempre las etiquetas.
  • Mantenga la temperatura del refrigerador bajo 5 grados C; la del congelador bajo -18 grados C.
  • Trate de mantener los animales domésticos fuera de la cocina, particularmente fuera de la superficie de preparación de los alimentos.

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Trato con nuestras mascotas

Aunque nuestras mascotas pueden ser también una fuente de infección, de ningún modo se aconseja el deshacernos de ellas: simplemente se deben tomar ciertas precauciones al convivir con ellas, especialmente con los gatos.

  • Después de jugar o acariciar a nuestras mascotas u otros animales: no toque su boca y lave sus manos antes de comer o preparar alimentos.
  • Si lo prefiere, utilice también alcohol en gel: se adquiere en farmacias o centros comerciales y puede cargar uno en su bolsa, en caso de que no le sea posible el lavarse las manos de manera inmediata.
  • Utilice recipientes especiales para sus mascotas (nunca los que usted o su familia utilicen), y lávelas separadamente de las suyas.
  • Gatos I: mantenga limpio su arenero, evite hacerse cargo de la limpieza del mismo (durante el embarazo), pero si no es posible, utilice guantes de goma (en los centros comerciales venden también guantes desechables en paquete de varios pares), e inmediatamente después lave sus manos y lave o deseche los guantes lejos de donde escurra los trastes o prepare los alimentos.
  • Gatos II. Siguiendo siempre con la cultura de la prevención, se debe llevar al gato (y al perro también, por supuesto), al veterinario para una revisión de heces y sangre. El veterinario nos indicará cómo tratar a nuestra mascota en caso de que de positivo en sus análisis. Es importante el siempre desparasitar a nuestras mascotas y llevarlas a revisión veterinaria.
  • Siempre lleve guantes cuando trabaje en el jardín: la tierra de su jardín puede haber sido ensuciada por heces de animales enfermos y/o puede contener huevecillos del Toxoplasma. Utilice guantes y cuando termine de trabajar, lave de inmediato sus manos y guantes. No se lleve las manos a la cara o boca mientras trabaja con la tierra.

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¿Qué hay de las enfermedades respiratorias?

Hablando de mascotas y embarazo, muchas veces los médicos (mal) aconsejan que la futura madre se deshaga de su mascota sobre todo si padece de alguna alergia o incluso de asma.

Expliquemos entonces en qué consisten estos padecimientos.

El asma es la enfermedad que quienes la padecen suelen sufrir un ataque mediante el cual los músculos hipersensitivos que forman la pared de los bronquiolos se contraen en un fuerte espasmo; dicha contracción puede llegar a reducir la luz de los conductos al grosor de un alfiler provocando una sensación de asfixia. ¿Y qué desencadena el ataque de asma? Éste se produce cuando el asmático inhala la sustancia a la que es alérgico (llamada alergeno). Los alergenos pueden ser de varios tipos: sustancias químicas, polen, polvo, plumas de almohadas, el pelo, la saliva o el desprendimiento de células muertas de animales (caspa).

Pero no toda el asma se produce por factores como los mencionados. Existe el asma inducido por el ejercicio (obstrucción de vías aéreas a los 5 o 20 min. de terminar el ejercicio o durante el transcurso del mismo), y el asma ocupacional (producido por la inhalación de contaminantes industriales y otras emanaciones cercanas a nosotros, en el lugar de trabajo, por ejemplo). Ciertas infecciones, olores fuertes, cambios bruscos de temperatura, esfuerzo, estrés y alteraciones digestivas pueden empeorar el asma. Esto indica que los pelos de los animales no son las únicas sustancias extrañas que provocan asma: también puede deberse al polvo, a las plumas, a diversas sustancias químicas (jabones, limpiadores de uso en el hogar, penicilina, aspirina, picaduras de insectos, ciertos cosméticos, contaminación, etc.).

Es importante hacer notar que durante la infancia hasta un 11% de niños padecen asma y apenas un 4% persiste con asma después de los 18 años. Esto significa que más de la mitad de los niños con asma dejan de padecerla después de la pubertad.
El asma del lactante, por ejemplo, suele ser de origen viral, por los mismos virus que causan las bronquiolitis.

Aunque es cierto que el asma no controlada puede afectar al feto debido a la disminución del contenido de oxígeno de la sangre materna, lo cual puede llevar a una alteración en el crecimiento y supervivencia fetal, la futura madre puede continuar su tratamiento, ya que los medicamentos para el asma no parecen estar asociados con un aumento en las malformaciones congénitas. Observaciones en cientos de pacientes embarazadas con asma han demostrado que la mayoría de los medicamentos antiasmáticos son apropiados para su uso en el embarazo. Los riesgos de asma no controlada parecen ser mayores que los riesgos de los medicamentos necesarios para el asma. En general los aerosoles son el tratamiento de preferencia. Por supuesto, esto debe hacerse bajo la supervisión médica.

Por otra parte, aunque el asma tiene tendencia a empeorar durante el embarazo al final del segundo y al inicio del tercer trimestre, las mujeres pueden experimentar menos asma durante las cuatro últimas semanas del embarazo, esto es quizá debido a los niveles elevados de cortisona en el cuerpo durante el embarazo.

Ahora bien, teniendo en cuenta que los animales no son el único mecanismo que puede desencadenar un ataque de asma, la mujer embarazada debe saber que puede recibir vacunas contra la alergia durante el embarazo, ya que no suelen tener un efecto adverso. Lo que sí se recomienda es que no deben iniciarse durante el embarazo y la dosis debe ser cuidadosamente monitoreada por el riesgo de una reacción alérgica (anafiláctica) a las vacunas. Tal reacción, aunque rara, puede ser dañina para el feto.

Otra medida a tomar para aquellas mujeres embarazadas que padezcan asma, es el uso de medicina alternativa como la homeopática. De acuerdo a la medicina homeopática, no suele tener efectos adversos ni para la madre ni para el futuro bebé.

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      Las alergias

Nuestro sistema inmunológico está constituido por un conjunto de células que se encuentran tanto en la sangre como formando parte de distintos órganos y su misión es reconocer la entrada de cuerpos extraños a nuestro organismo (alergenos, por ejemplo) y defendernos contra ellos. Cuando esta respuesta inmunitaria se produce de forma exagerada ante la presencia de sustancias no peligrosas para el organismo, se le llama alergia.

Aunque más del 15 % de la población es alérgica a alguna sustancia la mayoría de estas alergias no tienen mayor importancia y no ocasionan grandes molestias.

En el caso de los animales domésticos, es el médico alergólogo quien deberá confirmarlo mediante un diagnóstico de alergia. Aunque se recomienda que, en caso de resultar positiva esta prueba, se deberá evitar el contacto estrecho con la mascota, o por lo menos que no duerma en la misma habitación que la persona alérgica, existen también soluciones tópicas con las que se deberá frotar o lavar semanalmente a la mascota para así reducir los cuadros alérgicos.

Es muy importante el saber a qué es uno alérgico antes de pensar siquiera de deshacernos de nuestros amigos animales, ya que existen muchas sustancias y factores a los que se puede ser alérgico. Para ello un médico alergólogo debe realizar pruebas cutáneas contra los siguientes posibles alergenos: ácaros de polvo doméstico y de almacenaje, pólenes de gramíneas, malezas y árboles, hongos (moho), productos dérmicos animales (pelos, escamas, saliva, orina, heces) y harinas, otros alergenos como el humo del cigarro. No hay que olvidar que también ciertos alimentos (lácteos, frutos secos, pescado, huevo, chocolate, etc.) pueden desencadenar alergias.

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      Si no es mi mascota, ¿cómo puedo protegerme de los alergenos?

En el caso del moho se aconseja la ventilación y el sol, así como los deshumidificadores (los cuales también sirven contra los ácaros). Limpieza frecuente tanto de casa como de uno mismo y el uso de aspiradoras con filtro de agua. Deben aspirarse también los colchones y las alfombras.

No está de más, por supuesto, el cepillar continuamente a las mascotas y el mantener limpios tanto su cama como sus objetos y no dormir con ellas.

Respecto a los ácaros se pueden utilizar acaricidas (benzil benzoato) y una limpieza profunda, así como se recomienda el uso de colchones, almohadas, cortinas y edredones de fibra no permeable a los ácaros.

También hay medicamentos y sustancias que deben evitarse (consultar al médico alergólogo). Existen vacunas (inmunoterapia) que consisten en suministrar los mismos productos que producen la alergia o el asma bronquial pero en cantidades mínimas, de forma tal que a que el organismo se acostumbre a no rechazarlos y así el asma o la alergia no aparezcan. Este es un tratamiento a largo plazo (dos o tres años), y convendrá consultar a un alergólogo o un otorrinolaringólogo. La eficacia de estas vacunas está demostrada y avalada por la Organización Mundial de la Salud, obteniéndose resultados muy satisfactorios.

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Mascotas + Embarazo = familias felices

Aparte de las precauciones higiénicas mencionadas a lo largo de este artículo, cabe mencionar que estudios recientes muestran que los niños que crecen acompañados de perros o gatos tienen menores probabilidades de sufrir alergias y asma a medida que crecen, contrariamente a lo que antes se creía. De acuerdo con esto, cabría pensar que al evitar que los niños pequeños o las mujeres embarazadas convivan con mascotas lo único que se logra es que sus sistemas inmunológicos se debiliten y se hagan más propensos a desarrollar algún tipo de alergia o incluso asma. Por ejemplo, hay investigaciones que revelan que al exponer a un niño a gatos y a perros durante su primer año de vida tanto sus defensas como su función pulmonar mejorará con relación a niños que no lo hicieron y lo haré menos susceptibles a posibles alergenos.

Por otra parte, hemos aprendido en este artículo que puede convivirse con mascotas antes, durante y después del embarazo siempre y cuando se tengan medidas higiénicas de forma permanente.
No se vale entonces el decir que “se nos olvidó lavarnos las manos (después de ir al baño, de jugar con la mascota, o de cambiarle el pañal al bebé), porque teníamos que apresurarnos para preparar la comida”.

Teniendo en cuenta las anteriores precauciones y prevenciones de enfermedades, no nos dejemos tampoco llevar por médicos ignorantes, apegados aún a la arcaica medicina hipocrática y aristotélica y que nos digan o insistan en que no debemos conservar a nuestras mascotas porque son un peligro potencial para nuestro bebé por nacer.

Si ya tenemos hijos, ¿qué explicación absurda les daremos cuando lo apartemos de su mejor amigo animal? ¿Seremos capaces de abandonar o regalar a su mascota?

En el caso de que sea el primer bebé, ¿qué le diremos cuando crezca y vea fotografías de aquella mascota “peligrosa”? ¿Le mentiremos torpemente o seremos capaces de decirle la verdad, bajo el riesgo de que crezca con una idea igualmente equivocada o de que nos diga que cómo fuimos capaces de deshacernos de nuestro animal favorito por causa de un médico mal informado?

La decisión, querido lector, con todo el conocimiento proporcionado en este artículo, está en sus manos.

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Agradecemos la información del sitio alergianet.com y especialmente a la MVZ Mónica Vallejo por su participación en la elaboración de este artículo. Como dato adicional mencionaremos que la Dra. Vallejo y su esposo, el MVZ Alberto García, están felizmente a punto de tener a su primer bebé, totalmente sano, y nunca han dejado de dar consulta a sus pacientes animales.

Unidad de Emergencias Veterinarias. Tel. 01 777 313 71 30, Cuernavaca, Mor.

También Agradecemos a Sandra y Genaro por su tiempo y paciencia.

       
 
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