UN REGALO DE NAVIDAD QUE HAY QUE PLANEAR
Por: Mayra Cabrera

       
 

• Las tentaciones navideñas

• ¿De dónde vienen todos esos animalitos que venden?

• Pero los cachorritos se ven bonitos y sanos…

• ANTES de comprar una mascota

• Conclusiones

 

La Navidad se acerca con pasos agigantados: tanto en la televisión como en centros comerciales vemos desde adornos navideños hasta arbolitos y, por supuesto, regalos. Los niños se preparan con antelación para escoger su regalo de Navidad, y una de esas opciones es el pedir esa ansiada mascota a Santa o a los Reyes. Pero ellos no pueden viajar cargando un animalito, así que lo más seguro es que los padres tengan que encargarse de ello. Y para ello, hay varios tipos de papás, como se verá a continuación.

El papá condescendiente. Es el que hasta se adelanta a la Navidad y sin pensarlo, sucumbe ante los ruegos de su (s) hijo (s) de tener un perrito, y al salir del centro comercial, comprará al cachorro que tienen en esa canasta o en la cajuela del coche o en esa caja de cartón. Y al llegar a casa y ver que el animalito ha orinado en la sala o le ha dado un mordisco (sí, aunque sea uno chiquito) a su pequeño, suspirará contrariado mientras piensa: “¿En qué lío me he metido? ¿Y ahora qué voy a hacer con este animal?”

El papá indolente. Es aquel que para evitar berrinches, comprará al cachorro que venden en esa tienda de mascotas o en la calle como si de un helado se tratara y, sin preguntar sobre los cuidados que requiere el animalito, regresará a casa olvidándose del mismo… sin importarle si el niño lo jalonea o maltrata, y sin acordarse siquiera de si alguien lo alimentó. Con el tiempo, el animalito será relegado a una sucia jaula o al patio de servicio o a la azotea (posiblemente amarrado, para que “no cause problemas”).

El papá responsable. Desafortunadamente no hay muchos así. Se trata de aquel padre de familia que antes de dejarse dominar por los lloriqueos (o incluso chantajes) de su pequeño por querer una mascota, indagará sobre los cuidados que necesita el animal (de acuerdo a su especie), lo que incluirá los gastos que conlleva su manutención (vacunas, desparasitaciones, esterilización, etc.) y después lo comentará con su cónyuge, con quien acordará sobre los cuidados y educación del nuevo animalito; posteriormente harán una reunión familiar para ver si todo mundo está de acuerdo (sobre todo si vive más de una familia en el mismo domicilio) y decidirán dónde dormirá, dónde hará sus necesidades o dónde permanecerá en caso de que no haya nadie en casa.

     
     

Las tentaciones navideñas.

Pero lo anterior no sólo abarca a niños y a sus padres, sino que también ocurre a otras personas: parejas jóvenes que desean tener un animalito (antes de un bebé), chico (a) s que desean regalarle una mascota a su novio (a) o aquellas personas que al ver que venden un cachorro en una tienda de mascotas o a la salida de un centro comercial (en Cuernavaca, esto es común afuera de SAM’S o de Costco), se vuelve como los niños que arriba mencionaba y no resisten la tentación de llevarse a ese suave, tierno y adorable animalito a casa… O a veces lo compran “creyendo” que sería el regalo “ideal” para un ser querido… sin haberse tomado la molestia de haberle consultado antes.

¿De dónde vienen todos esos animalitos que venden?Un momento, ¿acaso es malo adquirir un cachorro en Navidad? No es que sea algo “malo”, sino que la gran mayoría de los compradores no ven más allá y no se plantean esta sencilla pregunta: ¿de dónde vienen todos esos animalitos que venden?

Pues bien, una tercera parte de ellos viene de los llamados “criadores bisoños”, personas que por razones que nunca pueden explicar del todo bien, decidieron cruzar a su perra y al llegar los cachorritos decidieron venderlos a auténticos desconocidos (¿acaso le pedirán su dirección y teléfono? Y aún así, ¿de verdad cree que van a llamarle para ver si el animalito está bien?), sin saber si serán queridos o cuidados, mientras que las dos terceras partes restantes vienen de los llamados “criadores de traspatio”, que son personas que crían animales (perros, por lo regular), con la finalidad de lucrar con ellos. ¿Está mal esto? Sí, porque usted debe saber que la madre de esos cachorros la han puesto a parir una y otra vez, como si de una fábrica de cachorros se tratara, y para ahorrarse dinero, por lo general la tienen enferma, mal alimentada y/o descuidada en una jaula o en una azotea, muchas veces amarrada. Y a los cachorros no les va mejor.

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¿De dónde vienen todos esos animalitos que venden?

Un momento, ¿acaso es malo adquirir un cachorro en Navidad? No es que sea algo “malo”, sino que la gran mayoría de los compradores no ven más allá y no se plantean esta sencilla pregunta: ¿de dónde vienen todos esos animalitos que venden?

Pues bien, una tercera parte de ellos viene de los llamados “criadores bisoños”, personas que por razones que nunca pueden explicar del todo bien, decidieron cruzar a su perra y al llegar los cachorritos decidieron venderlos a auténticos desconocidos (¿acaso le pedirán su dirección y teléfono? Y aún así, ¿de verdad cree que van a llamarle para ver si el animalito está bien?), sin saber si serán queridos o cuidados, mientras que las dos terceras partes restantes vienen de los llamados “criadores de traspatio”, que son personas que crían animales (perros, por lo regular), con la finalidad de lucrar con ellos. ¿Está mal esto? Sí, porque usted debe saber que la madre de esos cachorros la han puesto a parir una y otra vez, como si de una fábrica de cachorros se tratara, y para ahorrarse dinero, por lo general la tienen enferma, mal alimentada y/o descuidada en una jaula o en una azotea, muchas veces amarrada. Y a los cachorros no les va mejor.

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Pero los cachorritos se ven bonitos y sanos…

Lamento decir que no. Los cachorritos también sufren, porque son separados tempranamente de su madre y puestos en venta mucho antes de que sean destetados, y tanto los criadores bisoños como los criadores de traspatio rara vez entregan un cachorro vacunado o desparasitado (vamos, he aquí la contradicción: si son tan pequeños que no se les puede desparasitar o vacunar aún; ¿por qué venderlos prematuramente?), y como cometen la torpeza de venderlos en plena calle (sin importar ni el frío que pasen ni si necesitan ser alimentados por la madre), ¿sabía que es perfectamente común que ahí mismo adquieran una enfermedad, como el moquillo o el parvovirus? Infinidad de personas acuden a los pocos días al veterinario para tratar de salvarle la vida a su animalito enfermo, muchas veces sin éxito. Piense en esto: cada vez que usted compra un animalito en la calle contribuye al sufrimiento animal, empezando por la propia madre de los cachorros, que es explotada hasta que ya no es “útil”, y es cuando la echan a la calle o la sacrifican.

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ANTES de comprar una mascota

Primeramente le diré que por favor actúe como el papá responsable que se describió antes: un animalito, sea de la especie que sea, ES UN SER VIVO, NO UN OBJETO, y tiene necesidades básicas (alimentación, vacunas, consultas veterinarias, dónde va a dormir, asearlo) y necesidades afectivas (brindarle cariño y jugar con él), así como se le debe entrenar (a no morder los muebles y objetos y enseñarle dónde debe hacer sus necesidades). También debe de sacarlo a pasear con correa (llevando una bolsita para recoger sus desechos), comprarle su plato, su alimento especial y mandarle a hacer una placa con su nombre y con los datos de su dueño (usted, o el adulto que se vaya a hacer responsable).

La Navidad está aquí: ADOPTE UN ANIMAL SIN HOGAR.

No contribuya a engordar el bolsillo (y la crueldad) de los criadores de traspatio o a consecuentar el error en que caen los criadores bisoños al vender a cualquiera los cachorritos de su mascota. No tiene caso tampoco el vivir un Año Nuevo fatal en el consultorio del veterinario porque el animalito estaba enfermo, débil o lleno de parásitos.

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Usted quizá refunfuñe y diga que entonces dónde adquirirá a esa mascota. ¿Sabía que hay lugares donde usted puede adquirir una mascota sana, hermosa, vacunada, esterilizada, desparasitada y a un precio realmente módico? Acuda a las protectoras de animales de su localidad.

En Morelos puede acudir a:

  • VIDA, A. C., 777 312 35 33

  • PATITAS FELICES, 777 388 94 58

  • PATITAS FELICES Temixco, 044 777 175 28 51

  • AMIGOS DE LOS ANIMALES DE CUAUTLA, 735 35 63 151

  • ASILO DE ANIMALES (A. P. A. C.) 777 380 02 65

Y para el Area Metropolitana y resto de la República Mexicana, visite:

www.alrescate.org/directorio-protectores.html

PIENSE: Hay miles de animales sin hogar no sólo en los albergues y asociaciones protectoras, sino también en las calles. Para muchos de ellos esta será su última Navidad. Antes de Comprar, Déle una Segunda Oportunidad a un Animal sin Hogar.

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